lunes, 1 de agosto de 2011

"¡Vale la pena en este pequeño país...!


...levantar las voces con pequeñas iniciativas y llevarlas adelante”
Mons. Julio Bonino entrevistado por Radio Vaticana
Ante la emergencia social colaborar desde nuestra identidad”, destacó el Pastor En el marco del Ciclo “La Iglesia Católica en el Bicentenario de la nación oriental” organizado por la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) y la Universidad Católica del Uruguay (UCU), en la pasada jornada tuvo lugar el segundo panel denominado “Iglesia e inclusión social”.
La apertura del panel estuvo a cargo del Presidente del Departamento de Pastoral Social de la CEU, Mons. Julio Bonino (Obispo de Tacuarembó) quien, entrevistado por la periodista Alina Tufani de Radio Vaticana, destacó que “el episcopado uruguayo como no podía ser de otra manera,  ha invitado a la comunidad católica a que inventemos formas de celebrar junto con todos los uruguayos esta oportunidad, que tomando las palabras de Juan Pablo II es oportunidad de dar gracias por lo que hemos vivido, de dar un paso de responsabilidad con el presente y de proyectar al futuro con esperanza”.
El Pastor anticipó en la entrevista efectuada por la periodista Tufani que en el panel no se presentarían discursos abarcativos sino experiencias concretas de lo que la Iglesia está haciendo.
En el panel se abordaron los siguientes temas:
  • Micro-créditos y emprendimientos: una ruta hacia la inclusión social, a cargo de Wilfredo Ponce de León·       
  • El desafío de humanizar el sistema carcelario, que fue abordado por el Pbro. Javier Galdona·      
  • Acompañando a la maternidad y la paternidad en la adolescencia, por Fabiana Barrios (Casa Luna)·       
  • Los caminos para la integración social de jóvenes y adolescentes, que estuvo a cargo del P. Mateo Méndez sdb
El Pastor abrió el panel, según lo adelantó a Radio Vaticana,  “recordando y valorando lo que es el voluntariado católico en este país con particularidades” a lo que tomó el pulso años atrás participando en algunas mediciones sobre la realidad de este servicio de la caridad de las comunidades. Recordó que se están celebrando los 50 años de “una memorable Carta Pastoral del Obispo que justamente fundó la Diócesis de Tacuarembó, que luego fue nombrado Arzobispo de Montevideo, Mons. Carlos Parteli, la primera voz especial que se levantó hablando de los problemas sociales del agro”.
Mons. Bonino destacó que con motivo de esta celebración de la Carta Pastoral el Departamento de Pastoral Social “hizo una encuesta que intentaba ponerles el micrófono a las comunidades rurales para poder hacer resonar en el país voces del campo que son los más alejados”. En este sentido, el Obispo añadió que “hemos sido invitados por la Conferencia de Aparecida a vivir más intensamente el llamado de la misión y no hay duda de que dentro de los más alejados de los servicios sociales y eclesiales están los que viven y trabajan en el campo”. “Un signo misionero es intentar llegar a ellos para entablar un diálogo”, subrayó.
El Pastor adelantó que con las conclusiones de esa encuesta, en una futura reunión de la Conferencia Episcopal se tratará la elaboración conjunta de un mensaje sobre la realidad de las comunidades rurales.
La Iglesia ante la emergencia social Mons. Bonino señaló que “la Pastoral Social de un país tiene mucho que ver con lo que en el país está sucediendo” y ante la emergencia social “discernimos que lo que tenemos que hacer es colaborar desde nuestra identidad”.
El Presidente del Departamento de Pastoral Social y Cáritas Uruguaya destacó como una de las emergencias sociales la realidad de la población carcelaria pues en ese ámbito “se da en nuestro país una verdadero reclamo en cuanto a derechos humanos”. Explicó que en el panel se ofreció el testimonio de lo que se está realizando en la pastoral carcelaria. “Los presos son una población que ha crecido en número y decrecido en edades, siendo cada vez más jóvenes los que están en situaciones que no son humanas”, precisó.
El Obispo señaló en la entrevista que “otras de las realidades que tenemos que encarar es el embate del narcotráfico que introdujo la pasta base, que es verdaderamente un veneno, con un efecto muy rápido sobre las conductas y el proceso de adicción es también rapidísimo”. En este sentido al Pastor aseveró que desde la Pastoral Social están trabajando en dinámicas de colaboración tendientes a la prevención, el acompañamiento y a la reinserción del que padece la enfermedad de la adicción. “La violencia que cobra  tantas víctimas y deja tantas marcas” es también una realidad en la que procura efectuar su aporte la Pastoral Social mediante la preparación de personas que ayuden en “los procesos de reconciliación y de sanación”. Sobre este particular, el Obispo indicó que se organizan cursos para preparar a personas que ayuden a encarar la conflictividad social que “ha crecido tanto en este tiempo”.
Como consecuencia del deterioro de la institución familiar en Uruguay se da como en muchos otros lugares de América Latina, la problemática el embarazo adolescente. “Hay que implementar policlínicas ginecológicas para adolescentes porque el trato que hay que tener es muy diferente”, puntualizó Mons. Bonino.
Consultado por la periodista Tufani en torno a la incidencia de la Iglesia  en la historia de Uruguay, el Pastor recordó que el Estado y la Iglesia están absolutamente separados desde principios del siglo pasado”. Sostuvo que pese al enfrentamiento inicial, el paso de los años han demostrado que “el no tener compromiso nos da una gran libertad”. Mons. Bonino aclaró que en las mediciones que se hacen usualmente sobre las instituciones la Iglesia no está de ninguna manera en el último lugar, más allá que en los debates debamos decir cosas que muchas veces no gustan”. “Sin ser dueños de la situación levantamos la voz para  decir lo que indica el Evangelio entablando un diálogo de mutua colaboración”, manifestó. “Yo creo que vale la pena en este pequeño país levantar las voces con estas pequeñas iniciativas y llevarlas adelante”, concluyó el Obispo de Tacuarembó.

jueves, 2 de junio de 2011

MENSAJE FINAL

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En un clima de reflexión y celebración de nuestra fe, hemos participado laicas y  laicos, religiosas y religiosos, diáconos, sacerdotes y obispos de 14 diócesis en Argentina, Brasil y Uruguay, convocados alrededor del siguiente objetivo:
“Los vecinos se encuentran
para compartir, reflexionar y celebrar
la compasión de Jesús
y asumir el desafío
ante un número creciente
de jóvenes deteriorados
por la adicción a las drogas”

    Nuestro camino cuenta 19 años de historia compartida en la frontera como oportunidad; somos quienes somos de un lado o del otro; nos enriquece poder reconocernos mutuamente en diversos idiomas, colores, perspectivas, acentos, relatos, experiencias, ideas y sentimientos.
   
    Este año nos hemos expuesto delante de una realidad; conocemos muy de cerca la situación de tantos hermanas y hermanos nuestros, especialmente jóvenes y familias, que sufren el flagelo y las consecuencias de diversas adicciones.

    El intercambio se enriqueció con el aporte de expertos que nos presentaron aristas de esta problemática desde el punto de vista médico, sicológico, social y pastoral. También escuchamos testimonios de diferentes caminos de rehabilitación: “Amor Exigente”, “Fazenda de la Esperanza”, "Proyecto Renacer", “Un Día nuevo” y “Hogar Goshen” y la palabra de la Directora Departamental de Salud de Rivera y del obispo responsable de la Comisión sobre Drogodependencia de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

    Iluminados por la compasión de Jesús y en la senda señalada por los Obispos de América Latina en Aparecida 2007 donde manifiestan la necesidad de una lucha frontal contra el consumo y tráfico de drogas, llaman a la responsabilidad de los estados y de la sociedad civil y alientan a las comunidades a una presencia activa; un  camino de rico diálogo y comunicación en los grupos nos permite reafirmar varias claves que nos guían en nuestras comunidades.

    1. La necesidad de enfrentarnos con la verdad, asumiendo una realidad dolorosa, frecuentemente negada en la vida personal, familiar, institucional.
    2. Toda adicción es esclavitud, destruye vínculos, impide compromisos estables. Todo se derrumba.
    3. Cada persona es única e irreemplazable, capaz de amar y digna de ser amada, para la que Dios tiene un proyecto intransferible.
    4. La liberación profunda y auténtica acontece en el alma, tocada por el Espíritu y que se irradia en el cuerpo y en la convivencia.
    5. Los caminos de prevención y rehabilitación necesitan de una familia que recupere su rol y sea un espacio de afectos autenticos y exigentes, capaces de desarrollar a sus miembros.
    6. En orden a una prevención y rehabilitación más eficaces, necesitamos integrar mejor los distintos sectores de la sociedad, como educación, sistemas de salud, legislación, comunidades terapéuticas y la voz de las familias.



En la frontera Rivera-Livramento
Uruguay-Brasil, a los 2 días del mes de Junio de 2011,


90 Participantes de las Diócesis de: 
  • Concordia, Gualeguaychú, Posadas, Goya, en Argentina.
  • Bagé, Foz do Iguaçú, Frederico Westphalen, Chapecó, Santo Ângelo y Uruguaiana, en Brasil.
  • Melo, Salto, Tacuarembó y Maldonado en Uruguay.

miércoles, 1 de junio de 2011

Encontrarnos Escucharnos

Estuvimos recordando la invitación de Juan Pablo II, la que nos pedía esforzarnos en la escucha cuando nos encontramos.
Ayer por la tarde fue el momento del re-encuentro para muchos.
Estamos reunidos algo más de 85 participantes, apoyados por el trabajo generoso de muchas personas que se han puesto a nuestra disposición.
Celebramos la Eucaristía en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María y nos mudamos, por la plaza, al salón de la Intendencia departamental de Rivera.
Hoy, por la mañana, dos exposiciones fueron muy fecundas para nosotros.


Nuestros corazones quedaron resonando, escuchando y compartiendo ideas y sentimientos.
El ambiente del encuentro está ganando en fluidez rápidamente.
A manera de rumores, estas han sido algunas de las palabras que fueron compartidas en los grupos:


  • Trabajar mas en Redes Sociales: Familia, Escuela, Sociedad.
  • La gente ha perdido el sentido de la vida. Se vive sin sentido.

  • ¿Qué nos está pasando con los adolescentes y los jóvenes en la Iglesia? 
  • Tarea, es de uno a uno.
  • El tema sin Dios, sin lo espiritual, es muy difícil superar. Es necesario “tocar el alma” sanar desde el alma.
  • Lázaro, "el muerto", no son los demás.
  • Jesús nos rescató a cada uno; desde ahí, ir al otro.
  • La sociedad es adicta! Adolescencial.
  • Trabajar en Red: de las que tenemos en la iglesia y recuperar otras, rehabilitar redes (civiles, incluso). 
  • Que lo grande del problema no ahogue lo pequeño que podemos hacer.
  MAS

domingo, 29 de mayo de 2011

El camino recorrido

  • ¿Cuándo comenzaron los encuentros?
    Comenzaron allá por diciembre de 1991, en Bella Unión.
Fue la inquietud, en especial del Padre Francisco Barboza y del Padre Augusto, entonces vicario pastoral de la diócesis de Uruguaiana.
Un encuentro de vecinos animados por la realidad del MERCOSUR  ya lanzado y por la consciencia de que las fronteras, se transformaban cada vez más en líneas mas delgadas.

    Era posible, entonces, comenzar a compartir y reflexionar situaciones que nos envuelven a todos y mirarlas con los ojos del Señor, es decir con una mirada comprometida sabiendo que no podemos sentirnos extraños a lo que pasa, y que a la vez sean encuentros informales, constituyéndose un espacio abierto a todos donde cada uno tenga la seguridad de ser escuchado y pueda expresarse con libertad; las fronteras son como un hilván que va tramando la vida de nuestros pueblos.
Mas en nuestra sección Historia

viernes, 6 de mayo de 2011

Sigamos camino!!!

"os vizinhos encontram-se
para partilhar, refletir e celebrar
a compaixâo de Jesús
e assumir o desafio
perante o número crescente
de jovens danificados pelo uso das drogas"

sábado, 16 de abril de 2011

¿Por qué participo de este encuentro?

“La frontera y el encuentro en sí, 
son muy inspiradores para mí”.

“Hace unos cuantos años que vengo participando
y los temas son muy interesantes...
VER MAS>>



DATOS DEL ENCUENTRO:
¿DÓNDE?.
Parroquia Divino Espíritu Santo, Ciudad Dionisio Cerqueira (SC).
Zona “Tres Fronteras”: Dionisio Cerqueira (Estado de Santa Catarina) - Barracão (Estado de Paraná, Diócesis de Palmas-Francisco Beltrão) - Bernardo de Irigoyen (Provincia de Misiones, Diócesis de Puerto Iguazú).
Comienza: LUNES 20 de mayo (17 horas),
Finaliza: MIÉRCOLES 22 de mayo.

jueves, 17 de marzo de 2011

XXV ENCUENTRO

"Alternativas para un desarrollo sin exclusiones, 
justo y solidario"


Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de 13 Diócesis con zonas de frontera entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay celebraron del 18 al 20 de mayo en la ciudad de Uruguaiana (Río Grande do Sul, Brasil), el XXV Encuentro de Diócesis de Frontera, para reflexionar y dialogar sobre el tema “Economía Solidaria”.

Ante “la profunda crisis social, ambiental y económica que enfrentan con diversa intensidad todos los países”, los participantes reafirman en su mensaje final su “compromiso por un desarrollo humano integral, sustentable y solidario”.

Al constatar “un agudo y preocupante énfasis puesto en la maximización de las ganancias, en un creciente individualismo, avaricia y utilitarismo que, puestos en acción en mercados sin mayores normas y reglas, terminan por generar estallidos y períodos de recesión y crisis como los que afectan actualmente a la mayoría de las economías del mundo, causando desempleo, inseguridad familiar y múltiples formas de pobreza”, señalan la necesidad de que “nuestras economías y mercados” recuperen “más activamente las relaciones de fraternidad y solidaridad”.

Destacan que “la economía solidaria se presenta hoy en nuestros países y regiones, como una búsqueda, tanto desde las teorías como desde las prácticas, para generar alternativas comunitarias, dirigidas a la satisfacción de las necesidades de sus miembros u orientadas al bien común, con énfasis en la participación más plena posible, en la cooperación entre los socios, en la equidad y el especial cuidado del medio ambiente”. Reclaman en este sentido, la puesta en práctica de políticas públicas específicas dirigidas al sector como forma de contrarrestar las “limitaciones y obstáculos que muchas veces encuentran los emprendimientos provenientes de sectores populares”.

Estas reuniones se iniciaron en 1992 y durante algún tiempo se hicieron dos por año, por eso ya se llega a la 25ª. El lema de cada año suele iniciarse con las palabras "Los vecinos se encuentran para..." En este año, lo han expresado de esta manera: “Los vecinos se encuentran para compartir, reflexionar y celebrar el proyecto de Jesús que, en una economía excluyente, nos lleva a reconocer signos del Reino en las prácticas de economía solidaria de nuestros pueblos”.

El encuentro contó con la participación de los Obispos de las Diócesis de Uruguaiana y Concordia de Argentina, de Bagé (Brasil) y de Tacuarembó, Salto y Melo de Uruguay




MENSAJE FINAL


“Los vecinos se encuentran para compartir, reflexionar y celebrar 
el Proyecto de Jesús, que, en una economía excluyente, 
nos lleva a reconocer las señales del Reino 
en las prácticas de Economía Solidaria 
de nuestros pueblos”

A 18 años de iniciado este camino, con este tema nos hemos reunido las Diócesis con zonas de frontera entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Diálogo, reflexión y oración nos convocaron durante dos jornadas.

En el marco del Jubileo de los 100 años de la Diócesis de Uruguaiana, de la Campaña de la Fraternidad que promueve la Iglesia Católica en el Brasil con el lema “No se puede servir a Dios y al dinero” (Mt 6,24) y de la profunda crisis social, ambiental y económica que enfrentan con diversa intensidad todos los países, reafirmamos una vez más nuestro compromiso por un desarrollo humano integral, sustentable y solidario.

Ayudados por exposiciones, testimonios e intercambios de experiencias, señalamos:

1. Que nuestras economías y mercados necesitan 
recuperar más activamente las relaciones de fraternidad y solidaridad. 
Como lo expresa Benedicto XVI en su reciente encíclica “La Caridad en la Verdad”, 
estos valores deben vivirse “también dentro de la actividad económica 
y no solamente fuera o después de ella” (36). 
Constatamos en tal sentido, un agudo y preocupante énfasis puesto 
en la maximización de las ganancias, 
en un creciente individualismo, avaricia y utilitarismo que, 
puestos en acción en mercados sin mayores normas y reglas, 
terminan por generar estallidos y períodos de recesión 
y crisis como los que afectan actualmente 
a la mayoría de las economías del mundo, causando desempleo, inseguridad familiar 
y múltiples formas de pobreza.
 
2. Que como expresaban nuestros Obispos reunidos en Aparecida 
“Por otro lado, se pueden destacar fenómenos positivos y creativos  
para enfrentar esta situación de parte de los afectados, 
quienes vienen impulsando diversas experiencias, como por ejemplo, 
micro finanzas, economía local y solidaria, y comercio justo” (71). 
Efectivamente, la economía solidaria se presenta hoy en nuestros países y regiones, 
como una búsqueda, tanto desde las teorías como desde las prácticas, 
para generar alternativas comunitarias, 
dirigidas a la satisfacción de las necesidades de sus miembros 
u orientadas al bien común, con énfasis en la participación más plena posible, 
en la cooperación entre los socios, en la equidad 
y el especial cuidado del medio ambiente.

3. Que nuestras Diócesis se alegran de constatar algunos signos de creciente interés 
en sus comunidades por la libre acción de sus laicos, 
por fomentar las prácticas de producción solidaria, 
comercio justo, consumo responsable y finanzas éticas entre otras manifestaciones 
que desde lo testimonial pretenden transformarse en verdaderas alternativas para un desarrollo sin exclusiones, justo y solidario. 
En tal sentido ha sido muy esperanzador el relevamiento efectuado por nuestras Diócesis 
de las experiencias que, no sin dificultades, se llevan adelante por parte de nuestros pueblos.

4. Que teniendo en cuenta las limitaciones y obstáculos que muchas veces encuentran 
los emprendimientos provenientes de sectores populares, 
se hace necesaria la puesta en práctica de políticas públicas específicas dirigidas al sector.

5. Que para estos cometidos nos comprometemos 
a seguir y profundizar el acompañamiento 
de aquellas manifestaciones de solidaridad, de gratuidad, 
de cooperación, de compromiso comunitario y ecológico 
que aparecen como semillas del Reino 
y que continúan con la tradición de fraternidad 
que caracterizó a los primeros cristianos.

En Uruguaiana, Brasil, a los 20 días de Mayo de 2010

Participantes de las Diócesis de:

  • Concordia, Goya y Posadas, en Argentina.
  • Bagé, Foz do Iguaçú, Frederico Westphalen, Santo Ângelo y Uruguaiana, en Brasil
  • Asunción y Ciudad del Este, en Paraguay
  • Melo, Salto y Tacuarembó, en Uruguay