jueves, 24 de mayo de 2012

Mensaje Final XXVII Gualeguaychú 2012


27º  Encuentro de Diócesis de Frontera

Gualeguaychú – Entre Ríos – Argentina
21 al 23 de mayo de 2012
Sobre la trata de personas
Los vecinos se encuentran
Iluminados por la Palabra de Dios: “Defiende el derecho, ama la justicia y camina humildemente con tu Dios” (Miqueas 6,8), y urgidos por una realidad que nos duele, 60 delegados de las Diócesis vecinas de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, nos hemos encontrado “para compartir y reflexionar sobre la dignidad de todo ser humano, y asumir una actitud profética frente a la violación grave de la misma en la trata de personas”.
Una realidad vergonzosa y ultrajante
La trata de personas tiene por fin la explotación comercial de la persona con fines sexuales, laborales o de robo y venta de órganos. Tiene modalidad de crimen organizado y estructura “empresarial”, maneja una alta movilidad de las personas y considera al ser humano como un  bien transferible y vendible según la oferta y la demanda. Su alarmante crecimiento se refleja en un movimiento anual de dinero que supera el del tráfico de armas, convirtiéndola en la segunda actividad criminal más rentable en el mundo, después del narcotráfico.
La trata implica captar una persona, trasladarla, coaccionarla, venderla, amenazarla, violentarla, usarla y descartarla. Hablamos de violencia física, psicológica, de engaño o pseudo convencimiento, a veces con intervención de familiares o personas con las que la víctima está comprometida afectivamente.
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay son países de origen, captación, destino y tránsito de personas. Alertamos sobre la existencia de mafias organizadas que recurren, a su vez, a subredes menores, presentes en casi todas nuestras ciudades y pueblos, capitales o del interior.
El turismo sexual infantil opera tanto en la zona de la triple frontera como en grandes ciudades, ofrece adolescentes, niñas y niños para servicio sexual de extranjeros y en numerosos casos, los trafica a otros países de América y a Europa Occidental, según denuncias reiteradas de la Organización Internacional de las Migraciones, Organización Internacional del Trabajo, así como organizaciones de la sociedad civil que valerosamente luchan contra estos delitos.
Nuestras preocupaciones frente a esta realidad:
·         La desinformación, el desconocimiento y a veces la indiferencia, el silencio y aún  la insensibilidad que existe en vastos sectores de la sociedad.
·         La situación de vulnerabilidad en que se encuentran muchos niños, adolescentes y jóvenes, que los coloca en situación de posibles víctimas.
·         La falta de acción de parte de algunas autoridades, aún frente a denuncias concretas.
·         La corrupción que lleva a la complicidad de quienes tienen que luchar para detener este crimen, que debería ser declarado de lesa humanidad.
·         La falta de herramientas y de coordinaciones adecuadas para una lucha más eficaz: en políticas públicas, en el plano jurídico, en recursos humanos y materiales de las autoridades, en quienes son víctimas directas o indirectas o en quienes desde su indignación y buena voluntad quisieran enfrentarse al problema.
·         Las fallas del sistema educativo, de algunos medios de comunicación social y de nuestra cultura contemporánea en proponer valores que contribuyan al desarrollo auténtico de la persona y de la sociedad.
·         La imposición, en algunos casos desde programas gubernamentales, de una visión de la sexualidad fundada en el hedonismo.
·         Los resabios de la cultura machista que denigra y rebaja a la mujer. La demanda permanente de los “clientes” del comercio sexual y la impunidad de estos prostituyentes, que con su demanda sostienen este mercado criminal.
·         En la Iglesia, la falta de propuestas adecuadas que atraigan a los jóvenes, y la falta de una respuesta más decidida y amplia a este problema.
Valoramos como signos de esperanza:
·         Las diferentes manifestaciones en las que hoy se resalta el valor de la persona, la dignidad de la mujer, la vida familiar.
·         Todas las iniciativas a favor de la dignidad de la persona humana y sus derechos por parte de las organizaciones de la sociedad civil.
·         Las movilizaciones populares en reclamo de justicia y cumplimiento de la ley.
·         Los esfuerzos de las autoridades que actúan con la rectitud moral y la dedicación que les corresponde para dotar a cada país de los instrumentos jurídicos eficaces para detener este comercio inicuo, capturar y castigar a quienes se benefician de él y contribuir a la rehabilitación de las víctimas.
·         La creación en algunos países de Promotores de Justicia públicos, con nueva mentalidad.
·         Los distintos canales de recepción de denuncias que van apareciendo.
·         La difusión de fotografías y datos de personas desaparecidas.
·         Las obras pastorales de diferentes miembros de la Iglesia Católica y de otras comunidades de fe en los campos de la prevención, del auxilio a quienes están necesitando ser liberados de esta esclavitud y de la rehabilitación de las víctimas, y en la capacitación de agentes pastorales para esos servicios.
·         El servicio generoso y gratuito de todos los agentes pastorales que asumen el riesgo de trabajar en un campo minado.
·         La Pastoral del Niño y de la Niña (Pastoral da Criança).
·         El trabajo en redes que se va abriendo camino, aunando esfuerzos de todos los que están actuando o quieren hacerlo.
Nos anima una palabra clara de la Iglesia
El Beato Juan Pablo II en el año 2002 nos iluminó diciéndonos que “la trata de personas humanas constituye un ultraje vergonzoso a la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales.” El Papa cita entonces el Concilio Vaticano II que, en Gaudium et spes se había referido a la esclavitud, la prostitución, la trata, así como las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables, que son "oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador" (Gaudium et spes, 27).
Sigue diciendo Juan Pablo II: “Estas situaciones son una afrenta a los valores fundamentales que comparten todas las culturas y todos los pueblos, valores arraigados en la misma naturaleza de la persona humana. El alarmante aumento de la trata de seres humanos es uno de los problemas políticos, sociales y económicos urgentes vinculados al proceso de globalización; representa una seria amenaza a la seguridad de cada nación y es una cuestión de justicia internacional impostergable.” (Juan Pablo II, Carta al Arzobispo Jean-Louis Tauran con motivo de la Conferencia Internacional sobre el tema Esclavitud en el siglo XXI: la dimensión de los Derechos Humanos en la trata de Seres Humanos, 15 de mayo de 2002).
Nos comprometemos a:
·         Hacer conocer esta realidad a través de publicaciones, folletos, mesas redondas, debates, medios de comunicación, de forma que la sociedad pueda percibirla como un problema social que nos involucra a todos.
·         Facilitar el primer auxilio y el acompañamiento a las víctimas en su denuncia.
·         Denunciar por los canales adecuados casos y situaciones que lleguen a nuestro conocimiento.
·         Promover el espíritu de familia, fomentando en nuestras parroquias actividades que la reúnan y la unan.
·         Realizar un trabajo preventivo con adolescentes y jóvenes, ayudándolos a abrir los ojos para reconocer los riesgos y promoviendo para ellos espacios de participación y crecimiento integral. Replantear en la Iglesia los programas de Educación Sexual o Educación para el Amor.
·         Plantear esta temática en la formación de sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes pastorales laicos.
·         Trabajar en las redes de organizaciones civiles y gubernamentales en todo aquello que esté a nuestro alcance.
·         Demandar los cambios necesarios en leyes obsoletas y el cumplimiento de la ley.
·         Adherir al abolicionismo de la prostitución.
·         Animar, acompañar y fortalecer los esfuerzos pastorales de comunidades religiosas y movimientos eclesiales comprometidos en esta lucha.
·         Destacar la fecha 23 de setiembre como Día Internacional contra la Trata de Personas.
·         Confiar en el poder del Bien, es decir de lo bueno, noble y justo, por encima del mal.

Decimos claramente NO A LA TRATA. Eso implica no al comercio sexual, no a la prostitución, no a la explotación laboral de niños, niñas, adolescentes y personas traficadas con ese fin y puestas en servidumbre; no al tráfico de órganos, que también se da en nuestra zona.
Por la intercesión de Nuestra Madre, María Santísima, suplicamos al Dios de la Vida nos conceda luz y fortaleza para servir con generosidad en la causa de la dignidad ultrajada de tantas personas y ser sembradores de Esperanza.

En Gualeguaychú, 23 de mayo de 2012

Diócesis de Bagé, Chapecó, Foz do Iguaçú, Santo Ângelo, Uruguaiana (Brasil); Encarnación (Paraguay); Melo, Mercedes, Salto, Tacuarembó (Uruguay); Concordia, Goya, Posadas, Gualeguaychú (Argentina).

lunes, 1 de agosto de 2011

"¡Vale la pena en este pequeño país...!


...levantar las voces con pequeñas iniciativas y llevarlas adelante”
Mons. Julio Bonino entrevistado por Radio Vaticana
Ante la emergencia social colaborar desde nuestra identidad”, destacó el Pastor En el marco del Ciclo “La Iglesia Católica en el Bicentenario de la nación oriental” organizado por la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) y la Universidad Católica del Uruguay (UCU), en la pasada jornada tuvo lugar el segundo panel denominado “Iglesia e inclusión social”.
La apertura del panel estuvo a cargo del Presidente del Departamento de Pastoral Social de la CEU, Mons. Julio Bonino (Obispo de Tacuarembó) quien, entrevistado por la periodista Alina Tufani de Radio Vaticana, destacó que “el episcopado uruguayo como no podía ser de otra manera,  ha invitado a la comunidad católica a que inventemos formas de celebrar junto con todos los uruguayos esta oportunidad, que tomando las palabras de Juan Pablo II es oportunidad de dar gracias por lo que hemos vivido, de dar un paso de responsabilidad con el presente y de proyectar al futuro con esperanza”.
El Pastor anticipó en la entrevista efectuada por la periodista Tufani que en el panel no se presentarían discursos abarcativos sino experiencias concretas de lo que la Iglesia está haciendo.
En el panel se abordaron los siguientes temas:
  • Micro-créditos y emprendimientos: una ruta hacia la inclusión social, a cargo de Wilfredo Ponce de León·       
  • El desafío de humanizar el sistema carcelario, que fue abordado por el Pbro. Javier Galdona·      
  • Acompañando a la maternidad y la paternidad en la adolescencia, por Fabiana Barrios (Casa Luna)·       
  • Los caminos para la integración social de jóvenes y adolescentes, que estuvo a cargo del P. Mateo Méndez sdb
El Pastor abrió el panel, según lo adelantó a Radio Vaticana,  “recordando y valorando lo que es el voluntariado católico en este país con particularidades” a lo que tomó el pulso años atrás participando en algunas mediciones sobre la realidad de este servicio de la caridad de las comunidades. Recordó que se están celebrando los 50 años de “una memorable Carta Pastoral del Obispo que justamente fundó la Diócesis de Tacuarembó, que luego fue nombrado Arzobispo de Montevideo, Mons. Carlos Parteli, la primera voz especial que se levantó hablando de los problemas sociales del agro”.
Mons. Bonino destacó que con motivo de esta celebración de la Carta Pastoral el Departamento de Pastoral Social “hizo una encuesta que intentaba ponerles el micrófono a las comunidades rurales para poder hacer resonar en el país voces del campo que son los más alejados”. En este sentido, el Obispo añadió que “hemos sido invitados por la Conferencia de Aparecida a vivir más intensamente el llamado de la misión y no hay duda de que dentro de los más alejados de los servicios sociales y eclesiales están los que viven y trabajan en el campo”. “Un signo misionero es intentar llegar a ellos para entablar un diálogo”, subrayó.
El Pastor adelantó que con las conclusiones de esa encuesta, en una futura reunión de la Conferencia Episcopal se tratará la elaboración conjunta de un mensaje sobre la realidad de las comunidades rurales.
La Iglesia ante la emergencia social Mons. Bonino señaló que “la Pastoral Social de un país tiene mucho que ver con lo que en el país está sucediendo” y ante la emergencia social “discernimos que lo que tenemos que hacer es colaborar desde nuestra identidad”.
El Presidente del Departamento de Pastoral Social y Cáritas Uruguaya destacó como una de las emergencias sociales la realidad de la población carcelaria pues en ese ámbito “se da en nuestro país una verdadero reclamo en cuanto a derechos humanos”. Explicó que en el panel se ofreció el testimonio de lo que se está realizando en la pastoral carcelaria. “Los presos son una población que ha crecido en número y decrecido en edades, siendo cada vez más jóvenes los que están en situaciones que no son humanas”, precisó.
El Obispo señaló en la entrevista que “otras de las realidades que tenemos que encarar es el embate del narcotráfico que introdujo la pasta base, que es verdaderamente un veneno, con un efecto muy rápido sobre las conductas y el proceso de adicción es también rapidísimo”. En este sentido al Pastor aseveró que desde la Pastoral Social están trabajando en dinámicas de colaboración tendientes a la prevención, el acompañamiento y a la reinserción del que padece la enfermedad de la adicción. “La violencia que cobra  tantas víctimas y deja tantas marcas” es también una realidad en la que procura efectuar su aporte la Pastoral Social mediante la preparación de personas que ayuden en “los procesos de reconciliación y de sanación”. Sobre este particular, el Obispo indicó que se organizan cursos para preparar a personas que ayuden a encarar la conflictividad social que “ha crecido tanto en este tiempo”.
Como consecuencia del deterioro de la institución familiar en Uruguay se da como en muchos otros lugares de América Latina, la problemática el embarazo adolescente. “Hay que implementar policlínicas ginecológicas para adolescentes porque el trato que hay que tener es muy diferente”, puntualizó Mons. Bonino.
Consultado por la periodista Tufani en torno a la incidencia de la Iglesia  en la historia de Uruguay, el Pastor recordó que el Estado y la Iglesia están absolutamente separados desde principios del siglo pasado”. Sostuvo que pese al enfrentamiento inicial, el paso de los años han demostrado que “el no tener compromiso nos da una gran libertad”. Mons. Bonino aclaró que en las mediciones que se hacen usualmente sobre las instituciones la Iglesia no está de ninguna manera en el último lugar, más allá que en los debates debamos decir cosas que muchas veces no gustan”. “Sin ser dueños de la situación levantamos la voz para  decir lo que indica el Evangelio entablando un diálogo de mutua colaboración”, manifestó. “Yo creo que vale la pena en este pequeño país levantar las voces con estas pequeñas iniciativas y llevarlas adelante”, concluyó el Obispo de Tacuarembó.

jueves, 2 de junio de 2011

MENSAJE FINAL

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En un clima de reflexión y celebración de nuestra fe, hemos participado laicas y  laicos, religiosas y religiosos, diáconos, sacerdotes y obispos de 14 diócesis en Argentina, Brasil y Uruguay, convocados alrededor del siguiente objetivo:
“Los vecinos se encuentran
para compartir, reflexionar y celebrar
la compasión de Jesús
y asumir el desafío
ante un número creciente
de jóvenes deteriorados
por la adicción a las drogas”

    Nuestro camino cuenta 19 años de historia compartida en la frontera como oportunidad; somos quienes somos de un lado o del otro; nos enriquece poder reconocernos mutuamente en diversos idiomas, colores, perspectivas, acentos, relatos, experiencias, ideas y sentimientos.
   
    Este año nos hemos expuesto delante de una realidad; conocemos muy de cerca la situación de tantos hermanas y hermanos nuestros, especialmente jóvenes y familias, que sufren el flagelo y las consecuencias de diversas adicciones.

    El intercambio se enriqueció con el aporte de expertos que nos presentaron aristas de esta problemática desde el punto de vista médico, sicológico, social y pastoral. También escuchamos testimonios de diferentes caminos de rehabilitación: “Amor Exigente”, “Fazenda de la Esperanza”, "Proyecto Renacer", “Un Día nuevo” y “Hogar Goshen” y la palabra de la Directora Departamental de Salud de Rivera y del obispo responsable de la Comisión sobre Drogodependencia de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

    Iluminados por la compasión de Jesús y en la senda señalada por los Obispos de América Latina en Aparecida 2007 donde manifiestan la necesidad de una lucha frontal contra el consumo y tráfico de drogas, llaman a la responsabilidad de los estados y de la sociedad civil y alientan a las comunidades a una presencia activa; un  camino de rico diálogo y comunicación en los grupos nos permite reafirmar varias claves que nos guían en nuestras comunidades.

    1. La necesidad de enfrentarnos con la verdad, asumiendo una realidad dolorosa, frecuentemente negada en la vida personal, familiar, institucional.
    2. Toda adicción es esclavitud, destruye vínculos, impide compromisos estables. Todo se derrumba.
    3. Cada persona es única e irreemplazable, capaz de amar y digna de ser amada, para la que Dios tiene un proyecto intransferible.
    4. La liberación profunda y auténtica acontece en el alma, tocada por el Espíritu y que se irradia en el cuerpo y en la convivencia.
    5. Los caminos de prevención y rehabilitación necesitan de una familia que recupere su rol y sea un espacio de afectos autenticos y exigentes, capaces de desarrollar a sus miembros.
    6. En orden a una prevención y rehabilitación más eficaces, necesitamos integrar mejor los distintos sectores de la sociedad, como educación, sistemas de salud, legislación, comunidades terapéuticas y la voz de las familias.



En la frontera Rivera-Livramento
Uruguay-Brasil, a los 2 días del mes de Junio de 2011,


90 Participantes de las Diócesis de: 
  • Concordia, Gualeguaychú, Posadas, Goya, en Argentina.
  • Bagé, Foz do Iguaçú, Frederico Westphalen, Chapecó, Santo Ângelo y Uruguaiana, en Brasil.
  • Melo, Salto, Tacuarembó y Maldonado en Uruguay.

miércoles, 1 de junio de 2011

Encontrarnos Escucharnos

Estuvimos recordando la invitación de Juan Pablo II, la que nos pedía esforzarnos en la escucha cuando nos encontramos.
Ayer por la tarde fue el momento del re-encuentro para muchos.
Estamos reunidos algo más de 85 participantes, apoyados por el trabajo generoso de muchas personas que se han puesto a nuestra disposición.
Celebramos la Eucaristía en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María y nos mudamos, por la plaza, al salón de la Intendencia departamental de Rivera.
Hoy, por la mañana, dos exposiciones fueron muy fecundas para nosotros.


Nuestros corazones quedaron resonando, escuchando y compartiendo ideas y sentimientos.
El ambiente del encuentro está ganando en fluidez rápidamente.
A manera de rumores, estas han sido algunas de las palabras que fueron compartidas en los grupos:


  • Trabajar mas en Redes Sociales: Familia, Escuela, Sociedad.
  • La gente ha perdido el sentido de la vida. Se vive sin sentido.

  • ¿Qué nos está pasando con los adolescentes y los jóvenes en la Iglesia? 
  • Tarea, es de uno a uno.
  • El tema sin Dios, sin lo espiritual, es muy difícil superar. Es necesario “tocar el alma” sanar desde el alma.
  • Lázaro, "el muerto", no son los demás.
  • Jesús nos rescató a cada uno; desde ahí, ir al otro.
  • La sociedad es adicta! Adolescencial.
  • Trabajar en Red: de las que tenemos en la iglesia y recuperar otras, rehabilitar redes (civiles, incluso). 
  • Que lo grande del problema no ahogue lo pequeño que podemos hacer.
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